domingo, 12 de junio de 2011

A Adriana


Mientras que acaso piensa tu tristeza

en la patria distante y sientes frío
al mirar donde estás, y el desvarío 
de la fiebre conmueve tu cabeza,


yo soñando en tu amor y en tu belleza,
amor jamás por mi desgracia mío 
de la profundidad de mi alma, 
envío a la pena un saludo de terneza.


Si cuando va mi pensamiento errante
a buscarte en parejas de otro mundo con 
la nostalgia se encontrara a solas


sobre las aguas de la mar gigante 
entre el cielo purísimo y profundo 
y el vaivén infinito de las olas.

                         JOSÉ ASUNCIÓN SILVA

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